AMPLIFICADORES: VÁLVULAS VS TRANSISTOR

¿Amplificador a válvulas o a transistores? He aquí la eterna duda que se nos plantea a la hora de comprar uno desde que en los años 60 aparecieran estos últimos. Lo cierto es que ambos dispositivos son muy diferentes entre ellos y cada uno tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

 

Los amplificadores a válvulas tienen por ejemplo, un sonido más cálido y agradable respecto a los transistorizados pero para operar de forma apropiada necesitan estar sometidos a temperaturas superiores a 100º centígrados; son también mayores, más frágiles, bonitos y tardan varios segundos antes de funcionar.

 

Por otro lado, el sonido procedente de distorsionar una guitarra eléctrica en un amplificador a válvulas es mucho más agradable que en el de transistores. También se nota y mucho en el limpio, más frío en éstos últimos, con un low-end mínimo y mayor comprensión. 
Amplificador Marshall
En general, los transistores son más económicos, más constantes, sus componentes tienen una vida útil mucho más larga que las delicadas válvulas, tienen alta ganancia, son más eficientes pero saturan rápidamente y son más lentos de recuperarse de la sobrecarga de saturación.

 

En cuanto a la realimentación se refiere, las válvulas son muy lineales lo que hace que el aparato sea fácil de alimentar y tolerante a fuentes de altas impendancias de salida, como son otros circuitos a válvulas y controles de volumen de alta impendancia.

 

En los transistores la necesidad de realimentación negativa hace que el recorte al llegar a la franja de saturación sea más áspero y menos armónico pero existen técnicas que reducen esos efectos e incluso los eliminan como el uso de unos buenos JFET como circuitos de entrada.
Amplificador parte trasera
El blues, el rock, el funky se identifican con las válvulas como las del Fender “Twin Reberv&Hot Rod”, los heavys con las de los archiconocidos Marshall “JCM800/900″, el Metal con las de los Peavy “5150/6505/XXX”…, entre otros. Sin embargo, dado su fragilidad no parecen lo ideal para trasladar noche tras noche en la carretera cuidando de impactos, vibraciones, desplazarlas cuando aún están calientes…

 

Para la mayoría de los guitarristas éste es un mal menor frente a la experiencia de tocar con un buen ampli a válvulas al lado; otros, como Dimebag Darrell apreciaban sin embargo, los bonitos limpios de los Roland Jazz Chorus o el Crate GT212 cuyos tonos y distorsiones están realmente conseguidas.